En los municipios del área Mam de Quetzaltenango, especialmente en Cabricán, cada vez cobran mayor relevancia los espacios de diálogo y reflexión sobre las nuevas masculinidades como una estrategia para fortalecer la equidad de género, la convivencia familiar y la prevención de la violencia.
Históricamente, las actitudes y comportamientos machistas en el liderazgo masculino han dominado los procesos de elección en los espacios organizativos a nivel comunitario, limitando el involucramiento de las mujeres de una manera activa, y representativa, éste fenómeno es evidenciado con mayor fuerza en las áreas rurales.
Respaldados por el enfoque teórico de la Perspectiva de Género y la Deconstrucción de la Masculinidad Hegemónica, reconocemos que para erradicar la violencia de género y alcanzar el desarrollo integral, debemos desarmar los mandatos tradicionales que dictan cómo “debe ser” un hombre y que terminan excluyendo a la mujer de la vida pública y espacios de toma de decisión.
Ante tal situación las nuevas masculinidades invitan a los hombres a cuestionar los estereotipos tradicionales que históricamente han limitado la expresión de sus emociones, promoviendo relaciones desiguales y normalizando distintas formas de violencia. En su lugar, impulsan modelos de convivencia basados en el respeto, la corresponsabilidad, el diálogo y la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres.
Promover las nuevas masculinidades no significa perder la identidad como hombres, sino construir formas más saludables de ejercer la masculinidad, donde el respeto, la empatía y la resolución pacífica de los conflictos sean pilares fundamentales. Estos procesos también favorecen el bienestar emocional de los hombres, fortalecen la comunicación familiar y contribuyen a prevenir la violencia de género.
En un contexto donde la búsqueda de la equidad de género es un compromiso de toda la sociedad, la participación activa de los hombres resulta indispensable. Cabricán y los demás municipios del área Mam tienen la oportunidad de seguir impulsando iniciativas que fortalezcan el liderazgo comunitario, la igualdad y el desarrollo integral de sus familias.
SERJUS actualmente busca la transformación del liderazgo desde la familia, la comunidad y el municipio. A través de la promoción de la:
- Corresponsabilidad: Que los hombres asuman de manera activa el trabajo doméstico, la crianza y el cuidado de hijas e hijos, rompiendo con la carga del rol exclusivo de “proveedor”.
- Liberación emocional: Promover la salud mental masculina, derribando el mandato tradicional que obliga a los hombres a ocultar la tristeza o el miedo.
Desde ASERJUS, nuestro aporte fundamental ha sido el acompañamiento sociopolítico y formativo. Durante el primer semestre de este 2026, hemos diseñado y facilitado procesos de formación en nuevas masculinidades dirigidos a las autoridades comunitarias y a los integrantes de la Coordinadora de Organizaciones de Desarrollo Integral de Kab´e Kan (CODIKAB). Brindando las herramientas para cuestionar, reflexionar y cambiar comportamientos, sembrando la semilla para que, a futuro, veamos más mujeres ocupando cargos de toma de decisión y construyamos juntos relaciones más sanas y libres de violencia
En Cabricán, municipio con una fuerte identidad cultural del pueblo Mam, este enfoque representa una oportunidad para fortalecer el tejido social desde el respeto a las costumbres y valores comunitarios, promoviendo relaciones familiares más equitativas y una participación compartida en las responsabilidades del hogar y la comunidad.
ASERJUS, ha venido brindando procesos de formación sobre Nuevas Masculinidades lo que ha permitido sensibilizar a la población masculina sobre la importancia de la participación de las mujeres, nuevas relaciones de poder, la corresponsabilidad doméstica y el cuidado de la familia, han desarrollado procesos de diálogo y análisis para contribuir al empoderamiento de las mujeres y reducir las brechas de desigualdad.
Los talleres de masculinidades en el municipio de Cabricán constituyen un pilar fundamental para la transformación comunitaria y la prevención de la violencia de género, al impulsar la reflexión crítica sobre los roles y patrones machistas tradicionales. A través de estos espacios de formación y diálogo, se fomenta la adopción de masculinidades conscientes, corresponsables y no violentas, motivando a los hombres a involucrarse activamente en la equidad de las tareas de cuidado, el manejo de las emociones y la resolución pacífica de conflictos. De esta manera, el proceso no solo fortalece la convivencia en el ámbito familiar y social, sino que también consolida un entorno más seguro y respetuoso que respalda el ejercicio pleno de los derechos de las mujeres en el territorio.
Esta transformación abona a un modelo de gobernanza comunitaria democrático e inclusivo. ¡Hacemos un llamado a la unidad! Invitamos a todas las autoridades y familias a sumarse a esta acción. Solo trabajando juntas y juntos, en igualdad de condiciones, lograremos liderazgos sanos y comunidades donde todos tengamos voz y voto.
Porque la equidad de género es una responsabilidad compartida, construir nuevas masculinidades es construir comunidades más justas, inclusivas y libres de violencia.


